Menos productos procesados y más alimentos naturales

Cuando se te pasa por la cabeza empezar a comer sano y cuidar tu alimentación lo más lógico es consultar a un experto en nutrición o investigar bien a fondo para hacerlo de forma saludable, pero todos sabemos que alguna vez hemos pecado de arrogantes asumiendo que realmente conocemos lo que nos puede ayudar o lo que no. ¿Es así?

El primer error que se suele cometer en una dieta o en una rutina alimenticia es pensar que la pereza o la falta de tiempo se pueden solventar con productos de supermercado:

  1. Productos light. Sí, todos nos hemos sentido mejor al comprar un refresco o un queso light en lugar de uno normal, pero no te engañes, que tengan algo menos de grasa, azúcar y calorías no quiere decir que las cantidades no sean una autentica bomba para el organismo.
  2.  Sopas de sobre. ¿Qué maravilla no? Solo cinco minutos y tendrás un plato de sopa calentita y baja en calorías sobre la mesa. Pero seamos realistas, ese tiempo no es suficiente para que te salga una sopa como la de tu madre, el truco está en la sal, en los aditivos y en algunos casos en la manteca de cerdo. ¡Hay que leer más las etiquetas!
  3. Cereales integrales. Sí, yo también he visto esos anuncios en los que una chica súper saludable se llena hasta arriba el bol de cereales con frutas deshidratadas y leche desnatada… pero la clave para que esa chica luzca tan saludable es que nunca llega a comerse los cereales. Vale que tienen muchísima fibra, pero para que sepan a algo le acaban echando cantidades indecentes de azúcar.
  4.  La infinidad de productos energéticos para deportistas. Bebidas isotónicas, barritas de cereales… es cierto que aportan sales minerales y otras muchas sustancias que ayudan a recuperarse después de una buena sesión de gimnasio, pero si no haces deporte no solo no te van a beneficiar en nada, ¡¡sino que además vas a engordar!! Si quieres tomar barritas como snack para la merienda o a media mañana vale, pero mejor que no superen las 90 calorías.
  5. Hummus. No solo está delicioso, además está de moda. Hay una gran variedad, puede ser muy sano y muy socorrido para cualquier cena o picoteo con amigos, pero si lo que tienes en la nevera es el hummus de aguacate del mercadona en lugar de uno casero… borra la palabra saludable de tu dieta.
  6. Pechuga de pollo o pavo en lonchas. Seguro que te sientes muy ligero cuando te comes dos lonchitas de pavo con la etiqueta de bajo en sal o bajo en materia grasa… ¿pero sabes el porcentaje de pavo que estás consumiendo en realidad?

Desde Guía Azul de la Sanidad nos preocupamos por tu salud, por eso queremos que seas verdaderamente consciente de lo que consumes y de lo que no. ¡Si realmente quieres llevar una alimentación sana lucha contra la pereza, compra alimentos en lugar de productos procesados y enfanga un poquito más tu cocina!

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