La famosa dieta cetogénica no es recomendable a largo plazo

 

Existen actualmente bastantes tipos de dietas y planes de alimentación pensados en conseguir diferentes resultados. Uno de los que más están de moda es la dieta cetogénica, que consiste en reducir al máximo el consumo de carbohidratos eliminando principalmente los alimentos que producen glucosa. El objetivo de esta dieta es que nuestro organismo cambie el metabolismo y se acostumbre a un estado de hambre controlado que favorezca la oxidación de grasas y la formación de cuerpos cetónicos.dieta sin carbohidratos

Nuestro cuerpo genera estos cuerpos del metabolismo, cuando el sistema principal de producción de energía, la glucosa, se agota, por ejemplo, cuando dormimos. Pan, pastas, patatas y azúcares son algunos de los alimentos a evitar. Este cambio del metabolismo pretende que nuestro cuerpo funcione durante todo el día como funciona cuando nos encontramos durmiendo o en ayuno, y se acostumbre a ello.

La ciencia dice que la dieta que recomiendan todos los médicos por norma general, una dieta variada, rica en frutas y verduras, granos enteros como el trigo, el maíz, la cebada o el arroz, legumbres y grasas saludables, sin abusar de la carne y los lácteos. Si algún alimento debemos evitar siempre, estos son los procesados y, sobre todo, los ultraprocesados.

La evidencia científica dice que, a día de hoy, las dietas cetogénicas no solo son difíciles de aplicar, sino agresivas y perjudiciales para nuestro cuerpo. Estreñimiento, el mal aliento o la presencia de cansancio y fatiga debido a la escasez de hidratos, son algunas de las consecuencias más comunes. Además, los carbohidratos son necesarios para nuestro cuerpo ya que reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer, aportan energía a los músculos siendo bajos en calorías, materia grasa y sodio y constituyen una buena fuente de fibra.

Si quieres saber más sobre los perjuicios de las dietas cetogénicas y por qué son realmente importantes los carbohidratos para nuestro organismo, lee el artículo completo de La Vanguardia

 

 

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